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Cómo jugar carioca: contratos, comodines y puntos

Por RatoLibre · 30 de octubre de 2026 · 7 minutos de lectura

En Chile, proponer «un carioca» es casi lo mismo que invitar a quedarse toda la tarde. Es un juego de combinar cartas, primo del chinchón y del conquián, con un giro que lo hace distinto: en cada ronda la meta cambia. Aquí repasamos los contratos, cómo bajarse, los comodines, la cuenta de puntos y algunos consejos para terminar con la cuenta más baja.

Lo que necesitas y cómo se reparte

Hacen falta dos barajas francesas completas, de 52 cartas cada una, y cuatro comodines: 108 cartas en total. Como las dos barajas se mezclan, cada carta aparece dos veces. Ten también papel y lápiz para anotar.

Se puede jugar entre dos, pero luce más con tres, cuatro o más personas. Cada jugador recibe 12 cartas, otra se coloca boca arriba para iniciar el descarte y el resto queda boca abajo como mazo. En cada ronda sale primero una persona distinta.

Dos palabras que conviene tener claras:

Los contratos, ronda por ronda

El contrato es lo que tienes que reunir para poder bajarte en esa ronda. Esta es la lista que usa RatoLibre, muy parecida a la que se juega en muchas casas. Entre paréntesis va la cantidad mínima de cartas que pide cada uno:

  1. Dos tríos (6 cartas).
  2. Un trío y una escala (7).
  3. Dos escalas (8).
  4. Tres tríos (9).
  5. Dos tríos y una escala (10).
  6. Un trío y dos escalas (11).
  7. Cuatro tríos (12).
  8. Tres escalas (12).
  9. Escala sucia: los trece números seguidos, del as al rey, sin importar el palo (13).

Fíjate en las tres últimas. Los contratos de doce cartas ocupan toda tu mano, así que quien se baja tira la que le sobra y termina la ronda en ese momento. La escala sucia pide trece: las doce de tu mano más la que acabas de robar.

El orden y el número de rondas cambian de una familia a otra. Hay casas que agregan una ronda final con una escala de un solo palo, y otras que mueven algunos contratos de lugar. Lo importante es que todos en la mesa usen la misma lista.

Cómo es un turno y cómo bajarse

Cada turno tiene tres momentos, siempre en este orden:

  1. Robar. Tomas la carta de arriba del mazo o la última del descarte.
  2. Bajarte o acomodar, si puedes. Este paso es opcional.
  3. Tirar. Dejas una carta boca arriba en el descarte y el turno pasa al siguiente.

Bajarse es poner en la mesa, a la vista de todos, los juegos que pide el contrato. Se hace una sola vez por ronda y todo junto. En RatoLibre los juegos pueden ser más largos que el mínimo, como un trío de cuatro cartas, aunque hay casas donde se baja exactamente lo pedido. Lo que nunca vale es cambiar el contrato: si te piden dos escalas, no sirve bajar dos tríos.

Desde tu turno siguiente puedes acomodar cartas sueltas en los juegos que haya en la mesa, sean tuyos o ajenos: agregar un 9 a un trío de nueves o estirar una escala por una punta. Quien todavía no se baja no puede acomodar nada. La ronda termina en cuanto alguien se queda con la mano vacía, ya sea porque tiró su última carta o porque la acomodó.

Cuando se agota el mazo, se rearma con el descarte, salvo la carta de arriba. En RatoLibre, si se vacía por tercera vez, la ronda se cierra y cada uno suma lo que tiene.

En muchas casas existe además la costumbre de «comprar»: si alguien tira una carta que te sirve y no es tu turno, puedes pedirla, y lo habitual es llevarte también una del mazo como castigo. Los detalles cambian mucho de una mesa a otra. En RatoLibre no se compra.

Los comodines

Los cuatro comodines reemplazan a cualquier carta. Son una gran ayuda, pero con un límite: no puede haber más de un comodín en el mismo juego. Por eso el 4 de corazones, el 4 de picas y un comodín forman un trío válido, pero un 4 con dos comodines no.

En una escala, el comodín ocupa un lugar fijo. Si alguien tiene la carta que ese comodín está reemplazando, en muchas mesas puede ponerla en su lugar y llevarse el comodín a la mano. En RatoLibre se puede hacer con las escalas, en tu turno y una vez que ya te bajaste.

Ojo con el precio: un comodín que se queda en tu mano al final de la ronda es la carta que más cuesta. Si alguien está por terminar y el tuyo no tiene dónde ir, búscale lugar en un juego de la mesa que todavía no tenga comodín.

Cómo se cuentan los puntos

Quien termina se anota cero; los demás suman las cartas que les quedaron en la mano. Estos son los valores más usados, que son también los de RatoLibre:

Por ejemplo, si te quedaron un comodín, el as de picas, la K de diamantes, un 7 y un 3, te anotas 30 + 20 + 10 + 7 + 3, es decir, 70 puntos. En algunas casas los valores cambian un poco, así que conviene preguntar.

Los puntos se acumulan y, al final de la última ronda, gana quien tenga la cuenta más baja. Como los contratos se ponen más difíciles, las últimas rondas suelen dejar más cartas en la mano.

¿Probamos un contrato? En RatoLibre juegas carioca contra uno, dos o tres rivales de la computadora. Puedes elegir la partida corta, con las cuatro primeras rondas, o la completa de nueve, y pedir una pista cuando dudes.

Jugar Carioca gratis

Consejos para terminar con pocos puntos

Preguntas frecuentes

¿Puedo acomodar cartas en los juegos de otros jugadores?

Sí, siempre que ya te hayas bajado y no sea el mismo turno en que lo hiciste. Es una de las mejores formas de vaciar la mano.

¿Puedo tirar la carta que acabo de recoger del descarte?

En RatoLibre no, salvo que sea la última que te queda para terminar. Es una regla común en los juegos de esta familia: evita que alguien levante una carta solo para devolverla y así pasar el turno sin cambiar nada.

¿Un trío puede llevar dos cartas iguales?

Sí. Como se juega con dos barajas, un trío de reyes puede tener dos K de corazones y una de picas. Lo que importa es que todas tengan el mismo número.

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