Solitario

El clásico Klondike: acomoda las 52 cartas por palo, del As al Rey.

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Cómo se juega

  1. El objetivo es pasar las 52 cartas a las cuatro casillas de arriba a la derecha (las fundaciones), una por palo, en orden del As al Rey.
  2. En las siete columnas de abajo, las cartas se acomodan de mayor a menor y alternando el color: por ejemplo, un 6 rojo sobre un 7 negro.
  3. Toca una carta para seleccionarla (se verá con un marco dorado) y después toca la columna o la fundación a donde quieras llevarla. También puedes arrastrarla con el dedo o con el ratón. Si cambias de idea, toca otra vez la misma carta o pulsa «Cancelar selección».
  4. Si varias cartas ya están ordenadas, puedes moverlas juntas: toca la carta más alta del grupo.
  5. Toca el mazo (arriba a la izquierda) para destapar una carta. Cuando se acabe, tócalo otra vez para volver a repartir el descarte.
  6. Las cartas boca abajo se voltean solas al quedar libres. En una columna vacía solo se puede colocar un Rey, solo o con su grupo.
  7. Toca dos veces una carta para enviarla directo a su fundación. Si te equivocas, pulsa «Deshacer»; si te atoras, pide una «Pista».

Un clásico que nunca pasa de moda

El solitario que conocemos como Klondike nació a finales del siglo XIX, en la época de la fiebre del oro en Canadá y Alaska, de donde toma su nombre. Se cuenta que los buscadores de oro lo jugaban en las largas noches de invierno para pasar el tiempo con lo único que tenían a la mano: una baraja. Un siglo después, el juego dio el salto a las computadoras personales y se convirtió en el pasatiempo de oficina más famoso del mundo. Es muy probable que lo hayas jugado así, con el ratón, en una pantalla de las de antes.

Más allá del entretenimiento, el solitario es un buen ejercicio para la mente. Obliga a observar toda la mesa antes de actuar, a planear varias jugadas por adelantado y a recordar qué cartas ya salieron. También enseña paciencia: no todas las partidas se pueden ganar, y aprender a aceptarlo con calma es parte del juego.

Algunos consejos para ganar más seguido: antes de tomar del mazo, revisa si puedes voltear alguna carta boca abajo, porque cada carta descubierta abre nuevas posibilidades. Empieza por las columnas con más cartas ocultas. No tengas prisa en subir cartas a las fundaciones: a veces un 2 o un 3 te sirve más en la mesa para acomodar otras cartas. Guarda las columnas vacías para un Rey, de preferencia uno que ya tenga una buena secuencia detrás. Y si una jugada no resultó como esperabas, usa «Deshacer» sin pena: aquí nadie lleva la cuenta.