Solitario FreeCell

Todas las cartas a la vista.

Partida n.º 1

Tiempo 00:00
Movimientos 0
Mejor tiempo —
Partidas ganadas 0

Cómo se juega

  1. El objetivo es subir las 52 cartas a las cuatro bases de arriba a la derecha, una por palo, en orden del As al Rey.
  2. Todas las cartas empiezan boca arriba en ocho columnas. En las columnas se acomodan de mayor a menor y alternando el color: por ejemplo, un 6 rojo sobre un 7 negro.
  3. Se mueve la última carta de cada columna (la que se ve completa). Tócala para elegirla y después toca a dónde quieres llevarla. También puedes arrastrarla con el dedo o con el ratón.
  4. Las cuatro celdas libres de arriba a la izquierda guardan una carta cada una mientras le encuentras lugar. Úsalas con cuidado: son tu espacio para maniobrar.
  5. Puedes mover varias cartas en orden a la vez si tienes celdas libres o columnas vacías; debajo de la mesa dice cuántas. En una columna vacía puedes poner cualquier carta.
  6. Las cartas que ya no hacen falta en la mesa suben solas a las bases. Para subir otra, tócala dos veces seguidas.
  7. «Deshacer» no tiene límite. Con «Elegir número de partida» juegas una partida concreta y con «Volver a empezar» repites la misma desde el reparto.

El solitario donde todo está a la vista

El FreeCell, que en español podríamos llamar «solitario de las celdas libres», tiene algo que lo hace distinto de casi todos los solitarios: no hay cartas escondidas. Desde el primer momento ves las 52 cartas, así que ganar depende muy poco de la suerte y mucho de pensar. Lo programó Paul Alfille en 1978 para PLATO, un sistema de computadoras educativas de una universidad de Estados Unidos, a partir de solitarios más antiguos que se jugaban sobre la mesa. En los años noventa llegó a millones de computadoras de casa y de oficina, y se volvió el pasatiempo favorito de mucha gente que trabajaba frente a una pantalla.

Las partidas se identifican con un número, y eso permitió algo curioso: un grupo de aficionados se organizó para resolver, una por una, las primeras 32 000 partidas. Descubrieron que todas tienen solución menos una, la 11982. Aquí también puedes jugarla, aunque ya sabes que no se puede ganar.

Como ejercicio para la mente, el FreeCell es excelente: obliga a planear varias jugadas por adelantado, a llevar la cuenta de qué cartas estorban y a resistir la tentación de llenar las celdas libres demasiado pronto.

Algunos consejos: al empezar, busca los ases y los doses, sobre todo si están enterrados al fondo de una columna. Procura dejar siempre al menos una celda vacía. Una columna vacía vale más que una celda, porque te deja mover grupos más grandes. Y si te atoras, «Deshacer» no tiene límite: puedes volver atrás cuantas veces quieras.