Dominó
Juega contra la computadora: coloca tus fichas uniendo números iguales y quédate sin fichas antes que tu rival.
¿Empezar un juego nuevo?
Se perderá la partida que llevas.
Computadora: 7 fichas
La mesa está vacía.
Pozo: 14 fichas
Tus fichas
Cómo se juega
- Se usa un dominó de 28 fichas, de la blanca al seis. Tú y la computadora reciben 7 fichas cada uno; las 14 que sobran forman el pozo.
- En la primera mano empieza quien tenga la mula más alta (la ficha doble de mayor valor). En las siguientes, empieza quien ganó la mano anterior.
- En tu turno, toca una de tus fichas que tenga el mismo número que uno de los dos extremos de la mesa. Las fichas que puedes poner se ven resaltadas.
- Si la ficha sirve en los dos extremos, aparecerán dos botones «Aquí» en la mesa: toca el lado donde la quieres poner.
- Si no tienes ninguna ficha que sirva, pulsa Robar del pozo hasta que te salga una. Si el pozo ya está vacío, pulsa Pasar.
- Gana la mano quien se quede sin fichas primero, y se lleva los puntos de las fichas que le quedan al rival.
- Si nadie puede jugar, el juego se cierra: gana quien sume menos puntos en sus fichas y se lleva los del otro. Si empatan, nadie suma.
- Gana la partida quien llegue primero a la meta de puntos (100, si no eliges otra). Si cierras la página a medias, la partida se guarda en tu dispositivo.
Sobre el dominó
El dominó tiene raíces muy antiguas: las primeras fichas parecidas a las de hoy aparecen en China hace casi mil años. El juego llegó a Europa en el siglo XVIII, primero a Italia y Francia, y de ahí cruzó el océano. En México y en buena parte de Latinoamérica se volvió parte de la vida diaria: se juega en el patio de la casa, en la cantina, en el parque y en las reuniones familiares, casi siempre acompañado del sonido inconfundible de las fichas al revolverse sobre la mesa.
Detrás de su apariencia sencilla hay mucho que pensar. Para jugar bien conviene llevar la cuenta de qué números ya salieron, imaginar qué fichas le quedan al rival y decidir cuándo deshacerse de las fichas pesadas, como la mula de seis, para que no se queden en la mano al final. Todo eso ejercita la memoria, el cálculo mental y la planeación, y lo hace de una manera tan entretenida que uno ni lo nota.
Algunos consejos para mejorar. Al principio, juega primero tus fichas de más puntos: si pierdes la mano, te costarán menos. Procura conservar fichas de números distintos para tener siempre con qué responder. Fíjate en qué números pide el rival al pasar o al robar del pozo, porque te dice qué fichas no tiene. Y si ves que el juego se puede cerrar, cuenta tus puntos antes de hacerlo: cerrar solo conviene si sumas menos que tu rival.