Chinchón

El juego de cartas del Río de la Plata con baraja española: junta tríos y escaleras, corta cuando te convenga y no pases de 100 puntos.

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Mazo

Descarte

    Tus cartas

    Tus puntos: 0 de 100

    Partidas ganadas0
    Partidas jugadas0
    Chinchones0

    Cómo se juega

    1. Se juega con la baraja española de 48 cartas (del 1 al 12 en cuatro palos). Cada uno recibe 7 cartas y se pone una carta boca arriba en el descarte (el pozo). Juegas contra uno, dos o tres rivales de la computadora.
    2. En tu turno, primero levanta una carta: toca el mazo (carta escondida) o el descarte (la última carta que tiraron).
    3. Luego tira una carta: tócala para elegirla y pulsa Tirar (o tócala otra vez, o toca el descarte). Siempre te quedas con 7. No puedes tirar la misma carta que acabas de levantar del descarte.
    4. La meta es formar juegos: tres o cuatro cartas del mismo número (por ejemplo, tres sietes) o una escalera de tres o más cartas seguidas del mismo palo (4, 5 y 6 de copas). El juego te las acomoda solo y las marca en verde.
    5. Las cartas que no forman juego son sueltas y cuentan lo que dice su número; el comodín suelto cuenta 25. Cuando tus sueltas suman 5 o menos, puedes cortar: elige la carta que tiras y pulsa Cortar. Se acaba la mano.
    6. Al cortar, cada jugador se anota lo que suman sus cartas sueltas. Quien corta con las 7 cartas en juegos se resta 10 puntos. Los comodines, si juegas con ellos, sirven por cualquier carta, pero cada juego necesita al menos dos cartas normales.
    7. Quien pasa de 100 puntos queda fuera. Gana el último que queda en pie.
    8. Si cortas con siete cartas seguidas del mismo palo, sin comodín, haces ¡Chinchón! y ganas la partida en el acto. Si cierras la página, la partida se guarda en tu dispositivo.

    Sobre el Chinchón

    El Chinchón es uno de los juegos de cartas más queridos de Argentina y Uruguay. Llegó desde España, donde comparte nombre con un pueblo cercano a Madrid, y en el Río de la Plata se volvió costumbre de familia: se juega en la sobremesa del domingo, en el club del barrio, en las vacaciones junto al mar y en las largas tardes de invierno, casi siempre con una hoja de papel donde alguien va anotando los puntos de cada mano.

    Pertenece a la gran familia de los juegos de combinar cartas, como el Conquián mexicano o la Carioca chilena. Su encanto está en que cada turno obliga a tomar una decisión pequeña pero importante: qué carta levantar, cuál soltar y, sobre todo, cuándo cortar. Cortar pronto puede sorprender a los rivales con muchas cartas sueltas; esperar un poco más puede traer el ansiado «menos diez» o hasta el Chinchón.

    Jugarlo con frecuencia ayuda a mantener la mente ágil. Hay que recordar qué cartas ya se tiraron, sumar de cabeza, prever qué buscan los demás y planear varias jugadas por adelantado.

    Algunos consejos: deshazte primero de las cartas altas sueltas, porque son las que más puntos suman si alguien corta. Fíjate en lo que levantan tus rivales del descarte para adivinar qué juego arman y no les regales esa carta. Y cuando tengas dos cartas que casi forman juego, como dos cuatros o el 5 y el 6 de espadas, guárdalas: una sola carta más las completa.