Timbiriche
El juego de puntos y rayas: traza una raya por turno, cierra cuadros y junta más que la computadora.
¿Empezar un juego nuevo?
Perderás la partida que llevas. Mientras decides, la partida queda en pausa.
Te toca
Toca entre dos puntos vecinos para trazar una raya.
Tus cuadros Los de la computadora Sus últimas rayas
Cómo se juega
- El tablero es una cuadrícula de puntos. En el tamaño Chico hay 5 × 5 puntos, que forman 16 cuadros; en Mediano, 25 cuadros, y en Grande, 36.
- En tu turno, toca el espacio entre dos puntos vecinos para trazar una raya, de lado o de pie. No se vale en diagonal ni saltarse puntos. En la computadora puedes pasar el ratón por encima para ver la raya antes de trazarla.
- Si tu raya cierra los cuatro lados de un cuadro, el cuadro es tuyo: se pinta de verde con una T y vuelves a tirar. Si con una sola raya cierras dos cuadros, te quedas con los dos.
- Si tu raya no cierra ningún cuadro, le toca a la computadora. Sus cuadros se pintan de terracota con una C y las rayas que trazó en su último turno quedan en amarillo.
- Cuidado con la tercera raya: si dejas un cuadro con tres lados, el otro lo cierra y vuelve a tirar. Muchas veces así se lleva una fila entera de cuadros.
- La partida termina cuando ya no quedan rayas por trazar. Gana quien cerró más cuadros; en los tamaños Chico y Grande puede haber empate.
- El que empieza se alterna: una partida empiezas tú y la siguiente la computadora. En Fácil la computadora se distrae; en Normal juega como cualquiera de la casa, y en Difícil cuenta las filas de cuadros y sabe regalar dos para quedarse con el resto.
- Si cambias el tamaño o el nivel antes de tu primera raya, la partida empieza de nuevo con lo que elegiste; si ya llevas rayas, el cambio vale para la próxima. Si cierras la página a medias, la partida se guarda en tu dispositivo. Con teclado, muévete con las flechas y traza con Enter.
Sobre el timbiriche
El timbiriche es el juego de papel y lápiz que muchos jugamos en la escuela, en la última hoja del cuaderno o en la mesa mientras esperábamos la comida. En México se le dice timbiriche y en otros lugares lo conocen como «puntos y cajas», «puntos y rayas» o simplemente «cuadritos». Basta con una hoja, unos puntos dibujados en filas y dos personas con ganas de ganar. Ya en 1889 el matemático francés Édouard Lucas lo describió en uno de sus libros de recreaciones matemáticas, y desde entonces no ha dejado de jugarse.
Parece un juego de pura suerte, pero tiene mucho de estrategia. Al principio todos trazan rayas tranquilos, sin dejar ningún cuadro con tres lados. Llega un momento en que ya no hay rayas seguras y alguien tiene que abrir una fila de cuadros. Ahí está el secreto: el que abre regala y el que recibe cobra. Los buenos jugadores cuentan las filas que se van formando y, cuando les toca cobrar una larga, a veces dejan los dos últimos cuadros a propósito para que el otro tenga que abrir la siguiente. Contar, prever y recordar qué rayas faltan es un buen ejercicio para la memoria y la atención.
Algunos consejos. Antes de trazar, fíjate si la raya le pone el tercer lado a algún cuadro: si es así, busca otra. Cuando ya no haya rayas seguras, regala primero las filas más cortas, de uno o dos cuadros. Y si te toca regalar dos cuadros juntos, traza la raya que los separa: así el otro no podrá hacerte la misma maña.