Solitario de canicas
Salta una canica sobre otra para quitarla y trata de dejar una sola, mejor en el centro.
¿Empezar un juego nuevo?
Se perderá la partida que llevas.
Cómo se juega
- Al empezar, el tablero está lleno de canicas menos un hueco. En la cruz, el hueco vacío es el del centro.
- Toca una canica que tenga otra canica pegada y, justo detrás de esa, un hueco vacío. Se marcan con un punto amarillo los huecos a los que puede saltar.
- Toca el hueco marcado: tu canica salta por encima de la vecina y cae en el hueco. La canica que saltaste sale del tablero.
- Los saltos van siempre en línea recta, de lado o de arriba abajo, nunca en diagonal, y por encima de una sola canica. En el triángulo se salta siguiendo las líneas del triángulo.
- El juego termina cuando ya no queda ningún salto posible. La meta es dejar una sola canica. Lo perfecto en la cruz es que esa última quede en el centro.
- Deshacer regresa los saltos que quieras, uno por uno, sin límite. Pista marca en naranja un salto que todavía te deja terminar con una sola canica (o el mejor que haya si ya no se puede).
- Hay tres tableros: cruz de 33 huecos (el clásico), triángulo de 15 (más corto, para empezar) y francés de 37 (el más difícil; ahí el hueco vacío está arriba y la última canica no puede quedar en el centro).
- La partida se guarda sola en tu dispositivo, y también tu récord en cada tablero: las menos canicas que has dejado.
Sobre el solitario de canicas
El solitario de canicas es un pasatiempo de tablero para una sola persona que se juega desde hace más de trescientos años. En distintos lugares se le conoce como come solo, senku o solitario de clavijas, porque hay versiones con clavijas de madera en lugar de canicas. Se cuenta que ya se jugaba en la corte de Francia a finales del siglo XVII, y de ahí viene el tablero francés de 37 huecos; la cruz de 33 huecos se hizo popular en Inglaterra y es la más común hoy en día. El triángulo de 15 huecos es una versión más corta, muy común como juguete de madera.
Aunque parece sencillo, dejar una sola canica no sale a la primera. Cada salto quita una canica, así que en la cruz hay que hacer exactamente 31 saltos sin quedarse atorado. Por eso es un buen ejercicio de planeación y paciencia: obliga a pensar varios saltos por adelantado y a imaginar cómo quedará el tablero.
Algunos consejos. Ve vaciando los brazos de la cruz poco a poco, en lugar de dejar canicas sueltas en las puntas: una canica sola, lejos de las demás, ya no tiene con quién saltar. Trata de que las canicas queden juntas, en grupos, y deja el centro para el final. Si te quedas sin saltos, usa «Deshacer» para regresar unos pasos y probar otro camino, o pide una pista. Con el triángulo es más fácil aprender cómo se piensa este juego antes de pasar a la cruz.