Siete y medio

Pide cartas contra la banca y acércate a siete y medio sin pasarte.

Fichas100
Mano1 de 10
Apuesta5

Banca

Tú

Tu apuesta, en fichas
Partidas jugadas0
Récord de fichas—

Cómo se juega

  1. Se juega con la baraja española de 40 cartas. Del as al 7, cada carta vale su número; la sota, el caballo y el rey valen medio punto.
  2. Juegas contra la banca, que es la computadora. Empiezas con 100 fichas y antes de cada mano eliges cuánto apuestas: de 5 a 25 fichas. Son fichas de juego: aquí no se apuesta dinero.
  3. Al repartir recibes una carta boca arriba y la banca una boca abajo. Toca «Pedir carta» para recibir otra, una por una, o «Plantarse» cuando ya no quieras más.
  4. La meta es sumar siete y medio o acercarte lo más posible sin pasarte. Si pasas de siete y medio, pierdes tu apuesta en ese momento y la banca ya no juega.
  5. Cuando te plantas, juega la banca a la vista: voltea su carta y pide las que quiera. Si la banca se pasa de siete y medio, ganas tú.
  6. Si ninguno se pasó, gana quien quede más cerca de siete y medio. El empate es para la banca. Si ganas, la banca te paga lo que apostaste, y si ganas con siete y medio exacto te paga el doble.
  7. La partida dura 10 manos (o 20 si eliges la partida larga) o hasta que te quedes sin fichas. Al final ves cuántas fichas ganaste o perdiste, cuántas manos ganaste y tu récord.
  8. Niveles de la banca: en Normal es prudente, pide carta con 2 o menos y se planta con 2 y medio o más; en Fácil se queda con su primera carta y solo pide si tiene medio punto; en Difícil se fija en tus puntos y pide hasta empatarte o superarte. Si cierras la página, la partida se guarda en tu dispositivo.

Sobre el siete y medio

El siete y medio es un juego de naipes muy antiguo que llegó a América con la baraja española. Es pariente cercano del veintiuno, pero más corto y con cuentas más sencillas: las cartas del as al siete valen lo que marcan y las figuras valen apenas medio punto. En Argentina y en Uruguay es un clásico de las reuniones familiares y de las sobremesas largas, cuando alguien saca la baraja después de comer y reparte fichas, porotos o garbanzos para apostar de mentira.

Lo bonito del juego es la duda. Con cinco puntos, ¿pides otra carta o te quedas? Si sale una figura, sumas medio punto y sigues tranquilo; si sale un tres, te pasas y pierdes. Cada decisión obliga a calcular, a recordar cuántas cartas pequeñas hay en la baraja y a no dejarse llevar por la emoción. Por eso es un buen ejercicio para la mente: se practican las sumas con medios puntos, la memoria y la paciencia.

Algunos consejos. Con cinco y medio o más, lo prudente es plantarse: casi cualquier carta te haría pasar. Con cuatro o menos, pedir carta suele valer la pena. Recuerda que la banca gana los empates, así que plantarse con poco rara vez alcanza. Y cuida tus fichas: apostar poco en las manos dudosas te permite llegar a la décima mano con algo que celebrar.

En muchas casas el siete y medio se juega entre varios y la banca pasa de mano en mano. Aquí juegas tú solo contra la banca, con las reglas más comunes.