Molino
El molino de nueve fichas: pon tus fichas, haz tres en raya y quítale fichas a la computadora.
¿Empezar un juego nuevo?
Perderás la partida que llevas. Mientras decides, la partida queda en pausa.
Te toca poner
Toca un punto libre para poner una ficha.
Su última jugada La ficha que te quitó Molino recién hecho
Tus partidas en Normal
Cómo se juega
- El tablero tiene tres cuadros, uno dentro de otro, unidos por rayas en medio de cada lado: en total hay 24 puntos. Cada quien tiene nueve fichas; las tuyas son las blancas y las de la computadora, las negras.
- Primero se ponen las fichas. Por turnos, cada quien pone una ficha en cualquier punto libre hasta que las dos ponen las nueve. Toca un punto libre para poner la tuya.
- Tres fichas del mismo color seguidas sobre una misma raya forman un molino: un lado de un cuadro o una de las rayas que cruzan del cuadro de afuera al de adentro. Cada vez que haces un molino, quitas una ficha de la computadora. No puedes quitar una que esté en un molino suyo, salvo que todas lo estén. Si formas dos molinos de un solo golpe, quitas una sola ficha.
- Cuando ya no quedan fichas por poner, se mueven: en tu turno llevas una ficha a un punto vecino libre, siguiendo las rayas. Toca tu ficha y luego uno de los puntos verdes. Si solo una de tus fichas puede llegar a un punto, basta con tocar ese punto.
- Puedes abrir un molino sacando una ficha y cerrarlo de nuevo en otro turno: cada vez que lo cierras quitas otra ficha.
- Volar: con la opción «Volar con tres fichas», que viene encendida como en la regla clásica, quien se queda con solo tres fichas puede llevar una a cualquier punto libre, aunque no sea vecino. Si la apagas, se mueve siempre al punto vecino.
- Pierde quien se queda con dos fichas o quien, en su turno, no puede mover ninguna porque están encerradas. Si pasan 40 jugadas seguidas sin molino, o se repite tres veces la misma posición, es empate.
- En amarillo queda la última jugada de la computadora, con una X la ficha tuya que quitó, y el molino recién hecho se resalta. El que empieza se alterna. Con «Partida corta: seis fichas» cada quien tiene seis y se juega en un tablero de dos cuadros con 16 puntos, donde solo hacen molino los lados de los cuadros. Si cambias una opción antes de tu primera jugada, la partida empieza de nuevo con ella; si no, vale para la próxima. La partida se guarda en tu dispositivo, y con teclado te mueves con las flechas y juegas con Enter.
Sobre el molino
El molino es uno de los juegos de tablero más antiguos que se conocen. Se han encontrado tableros grabados en piedra y en madera en lugares muy distintos, desde templos y barcos antiguos hasta las bancas de piedra de monasterios medievales, donde alguien los rayó para pasar el rato. En 1283, el rey Alfonso X de Castilla lo describió en su Libro de los juegos con el nombre de «alquerque de nueve», y desde entonces se ha jugado en plazas, patios y mesas de cocina de medio mundo. Basta un tablero dibujado y dieciocho fichas, o nueve frijoles y nueve botones.
Aunque las reglas se aprenden en un minuto, el molino pide pensar con calma. Al poner las fichas no conviene apurarse a hacer molino: es mejor quedarse con buenos lugares para moverse después, porque una ficha encerrada no sirve de nada. Hay que mirar el tablero entero, recordar dónde tiene el otro dos fichas en raya y prever qué pasará dos o tres jugadas adelante. Por eso es un buen ejercicio para la atención, la memoria y la planeación.
Algunos consejos. Los puntos del centro de cada lado tienen más vecinos que las esquinas, sobre todo los del cuadro del medio: ocúpalos pronto. Tapa siempre los molinos que el otro está por cerrar. Y busca la jugada más temida del molino: dos molinos que comparten un punto vecino, de modo que con una sola ficha que va y viene cierras uno en cada turno.