Mahjong solitario
Quita las fichas de dos en dos: busca parejas iguales que estén libres hasta dejar la mesa vacía.
¡Felicidades, dejaste la mesa vacía!
¿Empezar un juego nuevo?
Perderás la partida que llevas.
No quedan parejas libres
Revuelve las fichas que quedan (se vuelven a repartir de forma que se puedan quitar todas) o deshaz tus últimas jugadas.
Cómo se juega
- Elige un tablero y pulsa Nuevo juego. La Pirámide es el más corto; la Fortaleza, el más largo. Todos los repartos tienen solución.
- Las fichas están apiladas en varios pisos. Tu meta es quitarlas todas, de dos en dos, formando parejas de fichas iguales.
- Solo se pueden tomar las fichas libres: las que no tienen nada encima y tienen despejado el lado izquierdo o el derecho. Las que no están libres se ven más oscuras.
- Toca una ficha libre y luego otra igual: las dos se quitan. Si te equivocas de ficha, vuelve a tocarla para soltarla o toca otra.
- Iguales quiere decir el mismo número y el mismo palo (por ejemplo, dos «3» de círculos azules), el mismo viento o el mismo dibujo.
- No te apresures: quita primero las fichas que tapan a otras, sobre todo las de arriba y las de las orillas de las filas largas.
- Pista marca en verde una pareja que te deja seguir hasta el final. Deshacer regresa tu última jugada.
- Si ya no quedan parejas libres, pulsa Revolver: las fichas que quedan se mezclan de forma que todavía se puedan quitar todas. Tu partida se guarda en tu dispositivo si cierras la página.
Algunas fichas: tres palos con números del 1 al 9 (círculos, cañas y estrellas), cuatro vientos (norte, sur, este y oeste) y cinco dibujos.
Sobre el mahjong solitario
El mahjong nació en China a mediados del siglo XIX como un juego para cuatro personas, parecido en espíritu a los juegos de cartas en los que se forman combinaciones. Se juega con fichas de hueso, bambú o plástico que llevan palos numerados, vientos y figuras. A principios del siglo XX llegó a Estados Unidos y a otros países, donde causó furor en clubes y reuniones familiares, y todavía hoy se juega en muchas casas.
El mahjong solitario es otra cosa: usa esas mismas fichas, pero para un pasatiempo de una sola persona. Se hizo popular en las computadoras a partir de los años ochenta y hoy es uno de los juegos más jugados en el celular. La idea es sencilla: las fichas forman una montaña y hay que desarmarla por parejas, sin poder tomar las que están tapadas o encerradas.
Es un excelente ejercicio para la atención visual, porque hay que encontrar dos fichas iguales entre muchas, y también para la planeación: quitar una pareja demasiado pronto puede dejar encerrada a otra ficha que necesitarás después. Por eso conviene mirar el tablero completo antes de tocar. En RatoLibre dibujamos las fichas con números grandes y figuras sencillas para que se distingan bien en cualquier pantalla.
Un consejo: si ves las cuatro fichas de un mismo tipo libres a la vez, quítalas sin pensarlo. Y si hay tres libres, elige las dos que destapan más fichas.