Juego del 15

Desliza las piezas hacia el hueco hasta dejar los números en orden.

Movimientos0
Tiempo00:00
Tu récord—

Tamaño3 × 3
Menos movimientos—
Veces ordenado0

Cómo se juega

  1. Al empezar, las piezas con números están revueltas y queda un solo lugar vacío: el hueco.
  2. Toca una pieza que esté junto al hueco y se desliza hacia él. Si tocas una pieza más lejana pero en la misma fila o columna del hueco, se mueven juntas todas las que hay en medio.
  3. La meta es dejar los números en orden, de izquierda a derecha y de arriba abajo (en el de 3 × 3: 1, 2, 3 en la primera fila; 4, 5, 6 en la segunda; 7 y 8 en la última), con el hueco en la esquina de abajo a la derecha.
  4. Las piezas que ya están en su lugar se ven en verde. Para acomodar otras a veces hay que moverlas un momento; no pasa nada, luego regresan.
  5. Ver cómo queda muestra el tablero ya ordenado. Toca el tablero o «Volver al juego» para seguir jugando.
  6. Hay tres tamaños: 3 × 3 con 8 piezas (el más corto, para empezar), 4 × 4 con 15 piezas (el clásico, que da nombre al juego) y 5 × 5 con 24 piezas (el más largo). Todas las revueltas tienen solución.
  7. Cada pieza que se mueve cuenta como un movimiento, y el tiempo corre desde tu primer movimiento. Se guardan tu mejor tiempo y tus menos movimientos en cada tamaño.
  8. La partida se guarda sola en tu dispositivo si cierras la página. Con teclado, las flechas mueven hacia el hueco la pieza que está junto a él.

Sobre el juego del 15

El juego del 15, también llamado rompecabezas deslizante o simplemente «el quince», es una cajita con quince piezas numeradas y un lugar vacío. Las piezas no se pueden sacar: solo se deslizan hacia el hueco, y con paciencia se van acomodando hasta quedar en orden. Durante muchos años se dijo que lo había inventado un famoso autor de acertijos, pero hoy se sabe que lo creó Noyes Chapman, un jefe de correos del estado de Nueva York, en la década de 1870. Hacia 1880 causó furor en Estados Unidos y en Europa, y desde entonces no ha faltado en las tiendas de juguetes, en versiones de plástico, de madera y hasta de llavero.

Tiene una curiosidad matemática: en 1879 dos matemáticos demostraron que exactamente la mitad de las formas de acomodar las piezas no tienen solución. Por ejemplo, si solo se cambian de lugar el 14 y el 15, ya no se puede ordenar. Por eso aquí el tablero siempre se revuelve de una forma que sí se puede resolver.

Es un buen ejercicio para planear y para imaginar cómo quedarán las piezas después de varios movimientos. Un método sencillo: ordena primero la fila de arriba y después la columna de la izquierda; lo que queda es un tablero más chico que se resuelve igual. Las dos últimas piezas de una fila se acomodan juntas: pon la última en el lugar de la penúltima, la penúltima justo debajo de ella, y luego deslízalas a su sitio. Empieza con el de 3 × 3 y, cuando ya te salga fácil, pasa al clásico.