Damas chinas
Salta con tus canicas de hoyo en hoyo y llévalas a la punta de enfrente antes que la computadora.
¿Empezar un juego nuevo?
Se perderá la partida que llevas.
Desliza el tablero con el dedo hacia los lados para ver las otras puntas.
Cómo se juega
- Cada jugador tiene 10 canicas en una punta de la estrella. Las tuyas son las rojas con estrella blanca y empiezan abajo. Tu meta es la punta de enfrente, arriba: sus hoyos tienen un aro rojo punteado.
- En tu turno mueves una canica: un paso a un hoyo vecino vacío, o un salto sobre una canica vecina de cualquier color hasta el hoyo vacío que está justo detrás. Saltar no come ni quita canicas.
- Después de un salto puedes seguir saltando con la misma canica, hacia donde quieras, todas las veces que se pueda. Lo que no se vale es dar un paso y luego saltar.
- Toca una de tus canicas: se marcan con un punto amarillo todos los hoyos a los que puede llegar, también los del final de una cadena de saltos. Toca uno y la canica hace el recorrido sola.
- Gana quien llena primero la punta de enfrente con sus canicas. Desde la ronda 30, si una canica rival sigue ocupando un hoyo de tu meta, ese hoyo cuenta como tuyo: nadie te puede bloquear. Por lo mismo, no dejes canicas atrás en tu punta de salida.
- Puedes jugar contra 1, 2 o 5 rivales de la computadora, en nivel Fácil o Normal. Cada color lleva su figura: estrella, círculo, triángulo, cuadrado, rombo o cruz. Las jugadas de la computadora quedan marcadas con un aro.
- Deshacer regresa tu última jugada y Pista te sugiere una buena. En el celular la estrella no cabe a lo ancho: deslízala con el dedo para ver las otras puntas.
- Si cierras la página a medias, la partida se guarda en tu dispositivo.
Sobre las damas chinas
A pesar de su nombre, las damas chinas no vienen de China. Nacieron en Alemania a finales del siglo XIX como una versión en forma de estrella del halma, un juego de saltos inventado en Estados Unidos en 1883. Años después, en Estados Unidos, le pusieron el nombre de «damas chinas» para darle un aire exótico, y así se quedó en casi todo el mundo. En México es un clásico de las reuniones familiares: el tablero de estrella, de madera o de lámina, con sus canicas de colores, ha pasado de abuelos a nietos por generaciones.
Las reglas caben en una frase, pero cada partida es un pequeño rompecabezas. Hay que mirar el tablero entero, buscar escaleras de canicas por donde saltar lejos y adivinar qué caminos dejarán libres los demás. Es un buen ejercicio para la atención, la visión espacial y la planeación, y se disfruta sin prisa.
Algunos consejos para ganar. Avanza en grupo: las canicas juntas se sirven de escalón unas a otras y permiten saltos largos. Busca cadenas de saltos antes de dar un paso simple, porque un buen salto adelanta varias filas de golpe. No olvides a las canicas rezagadas: la partida no termina hasta que la última llega. Y al final, llena primero los hoyos del fondo de tu meta para que las demás puedan entrar sin estorbarse.