Criptograma
Cada letra se cambió por un número. Descubre cuál es cuál y lee el refrán o la frase escondida.
Toca una casilla y elige su letra en el teclado.
¿Empezar otro criptograma?
Perderás las letras que llevas en este.
¡Felicidades! Lo resolviste
Cómo se juega
- Arriba tienes un refrán o una frase célebre escondida. Cada letra se cambió por un número: la misma letra lleva siempre el mismo número en toda la frase, y letras distintas llevan números distintos. Los espacios y las comas se ven tal cual.
- Al empezar, algunas letras ya están puestas para ayudarte (en verde): 6 en Fácil, 3 en Normal y 1 en Difícil. Elige el nivel en la lista de arriba.
- Toca una casilla y luego la letra que crees que va, en el teclado de la pantalla. La letra aparece en todas las casillas con ese número. En la computadora también puedes escribir con tu teclado y moverte con las flechas.
- Cada letra se usa una sola vez. Las que ya pusiste se ven en gris en el teclado; si eliges una de ellas para otro número, se cambia de lugar. Borrar quita la letra de la casilla elegida.
- Las palabras van sin tildes mientras juegas: la Á se escribe como A. La Ñ sí es una letra aparte.
- Comprobar marca en rojo las letras equivocadas. Pista pone la letra correcta en la casilla elegida (o en la que más ayuda); las pistas que usas se cuentan. Rendirse muestra la frase completa.
- Al poner la última letra correcta verás la frase bien escrita, con tildes, y qué quiere decir. Se guarda tu mejor tiempo en cada nivel, y si cierras la página a medias, tu criptograma te espera.
Consejos: busca primero las palabras cortas. Una palabra de una sola letra casi siempre es Y, A u O. Las de dos letras suelen ser DE, LA, EL, EN, NO, SE o LO, y las de tres, QUE, LOS, LAS, DEL o CON. La letra que más se repite suele ser la E o la A.
Sobre el criptograma
Esconder un mensaje cambiando unas letras por otras es tan antiguo como la escritura. Se cuenta que Julio César mandaba órdenes a sus generales moviendo cada letra tres lugares en el alfabeto, de modo que quien no supiera el truco solo leía un enredo. Durante siglos, reyes, ejércitos y espías usaron claves parecidas, y también hubo quienes aprendieron a romperlas fijándose en algo muy sencillo: en cada idioma unas letras se repiten mucho más que otras.
Con el tiempo, aquel arte de los secretos se volvió un pasatiempo. Los periódicos y las revistas empezaron a publicar frases cifradas para que sus lectores las resolvieran con lápiz, junto al crucigrama y la sopa de letras. Aquí cada letra es un número y el mensaje es siempre un refrán de los de toda la vida o una frase célebre, de Cervantes, de José Martí, de Benito Juárez o de los sabios de la antigüedad.
Resolver un criptograma es como hacer de detective. Se forman hipótesis («¿y si este número es la E?»), se ponen a prueba y se corrigen cuando no encajan. Así se ejercitan la lógica, la memoria de las palabras y la paciencia. Además, cada frase trae su significado, para recordar el refrán o aprender algo nuevo.
Un consejo para empezar: no intentes adivinar la frase entera de golpe. Ve palabra por palabra, empezando por las más cortas y por las letras que ya están puestas. Cuando aparezcan dos o tres palabras, el refrán casi siempre se deja reconocer solo.