Adivinanzas

Las adivinanzas de toda la vida: lee, piensa y elige la respuesta entre cuatro. Si dudas, pide una pista.

Adivinanza 1 de 10 Aciertos: 0 Racha: 0

Adivina, adivinador…

Mejor racha0
Adivinanzas que ya viste0

Cómo se juega

  1. Cada ronda tiene 10 adivinanzas. Lee la adivinanza con calma y piensa qué cosa, animal o persona describe.
  2. Debajo hay cuatro respuestas parecidas. Toca la que creas correcta. Si aciertas, se pinta de verde y el marcador suma; si no, la respuesta buena aparece en verde para que la recuerdes.
  3. Si dudas, pulsa «Pista» y te diremos con qué letra empieza la respuesta. La pista no quita puntos.
  4. Si de plano no la sabes, pulsa «No sé» y verás la respuesta sin castigo: no cuenta como fallo y no rompe tu racha.
  5. La racha cuenta los aciertos seguidos y se rompe al fallar. Tu mejor racha se guarda en tu dispositivo.
  6. No hay reloj ni prisas. Pulsa «Siguiente adivinanza» cuando quieras seguir.
  7. Al terminar las 10 verás tu resultado y podrás jugar otras 10. Las adivinanzas salen al azar y no se repiten hasta que hayas visto todas. «Nuevo juego» pone el marcador en cero.

Sobre las adivinanzas

Las adivinanzas son uno de los juegos de palabras más antiguos que existen. Antes de la radio y la televisión, en las casas se pasaban las tardes con ellas: alguien decía «oro parece, plata no es» y los demás tenían que descubrir de qué hablaba. Muchas llegaron de España hace siglos y en cada país de Latinoamérica fueron cambiando palabras y rimas, pero las más famosas se dicen igual en México, en Colombia, en Argentina o en Perú.

Aquí reunimos más de doscientas adivinanzas populares de tradición oral: las que nos contaban los abuelos sobre frutas, animales, cosas de la casa, el cuerpo, el cielo y hasta las letras del abecedario. Para que el juego sea entretenido y no una prueba, cada adivinanza trae cuatro respuestas del mismo tipo. Así no hace falta escribir ni acertar la palabra exacta: basta con reconocerla.

Resolver adivinanzas es un ejercicio excelente para la mente. Obliga a prestar atención a cada palabra, a buscar el doble sentido inocente que esconden («lana sube, lana baja») y a recordar frases oídas hace muchos años. También pone a trabajar la imaginación: hay que ver una campana en «una vieja con un solo diente» o un reloj en «tengo agujas y no sé coser».

Un consejo: lee la adivinanza en voz alta, porque muchas están hechas para el oído y la rima ayuda a dar con la respuesta. Si no la sabes, no pasa nada: usa la pista o pide la respuesta y la próxima vez la recordarás. Y después, cuéntasela a tus nietos o a tus amigos; la mejor forma de conservar una adivinanza es seguirla diciendo.